sábado, 23 de julio de 2011

Club Poético Salamanqueja No 3.

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Director José Gabriel Muñoz Granada

Club Poético Salamanqueja No 2.

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Director José Gabriel Muñoz Granada

Club Poético Salamanqueja No 1.

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Edición No 1. Director José Gabriel Muñoz Granada

lunes, 18 de julio de 2011

La dignidad de los maestros por ANTONIO SANGUINO

No había antecedentes. Por vez primera la ciudad de Bogotá reunió rubros de distintos programas para capacitar a más del 50% de sus maestros. 18.000 docentes para ser más exactos. 20.000 millones de pesos en total costó el contrato que para este fin suscribió, el 28 de diciembre, la Secretaría de Educación con el consorcio interuniversitario “Alma Mater”. Nadie sospechó que este ambicioso programa de formación terminara en un escándalo. O en una polémica pública, que para el caso es lo mismo.

Ahora sabemos que el contrato no lo suscribió, como debió ser, la subsecretaría de calidad y pertinencia. Que se escogió el camino de un convenio para evitar una licitación pública. Que en cinco meses de ejecución el convenio ha tenido cuatro interventores y que sus informes no tiene un asomo de rigor. Y el uso de módulos producidos hace 18 años para cursos preuniversitarios ha generado interrogantes sobre el cumplimiento del propósito innovador que animó el convenio.

Aceptemos que la Secretaría de Educación de Bogotá pensó esta vez en la calidad de los maestros del Distrito. Nos queda como lección aprendida que hay que pensarlo con mayor rigor y responsabilidad. Que no pueden existir políticas educativas exitosas sin el activo concurso de los maestros. Que la ciudad debe apoyar su formación a nivel de maestría o doctorado en aquellas áreas donde ellos trabajan con los estudiantes. Y que estos programas de formación deben ir acompañados con acciones de bienestar social y apoyo al desarrollo de su profesión. Ese debería ser uno de los principales compromisos del próximo gobierno distrital.

Así lo aconseja el estudio sobre los países con mejor calidad de la educación en el mundo conocido como el informe Mckinsey del año 2007. Allí se afirma que “el principal impulsor de las variaciones en el aprendizaje escolar es la calidad de los docentes” y que “la calidad de la educación de una sociedad no puede sobrepasar el techo de la calidad de sus docentes”.Que la sociedad debe seleccionar a sus mejores estudiantes para destinarlos a la docencia y la investigación. Ello supone que así mismo la sociedad debería recompensarlos con los mejores salarios.

El reto sigue siendo inmenso a pesar de los progresos que en este campo ha tenido la ciudad. De los 30.482 docentes que hoy tiene Bogotá solo 438 son normalistas y 350 técnicos o tecnólogos en educación. Una alta proporción tienen formación profesional, 14.609 profesionales pedagógicos o licenciados y 1.466 profesionales no pedagogos. Sin embargo, a julio de 2011 solo 300 docentes tienen títulos de especialización, 781 en maestría y apenas 28 han adelantado estudios de doctorado.

Seguramente hay que diseñar otras estrategias para jalonar la calidad en la educación pública, sobre todo ahora que hemos resuelto los problemas de cobertura. O fortalecer algunas que han mostrado relativo éxito. Pero una inversión en la formación cada vez más especializada de nuestros docentes será siempre una de las más seguras apuestas. Y una reivindicación de la dignidad de nuestros maestros.

Tomado de:

http://www.kienyke.com/2011/07/18/la-dignidad-de-los-maestros/

jueves, 14 de julio de 2011

¡Que privaticen toda la educación! por Godofredo Cinico Caspa

Soy Godofredo Cínico Caspa, formador de juventudes, educador en Ralito, docente de catequesis en casa de Jorge 40, maestro de ética y profesor de derechos humanos en la Escuela Superior de Guerra y presidente de la ANUG, Asociación Nacional de Universidades de Garaje.

Para poner en contexto toda la serie de augustos e imparciales argumentos que blandiré posteriormente, debo empezar con un análisis general del tema de la educación. El mundo ha estado dividido desde el sagrado génesis en varias partes, pero fundamentalmente en dos: arriba y abajo. La bipolaridad es inherente a toda situación inmóvil o dinámica. Por lo tanto, querer cambiar los designios del bien (blanco) y del mal (mestizo), es propio de masones, demonios y conspiradores contra las divinas y católicas leyes de la existencia.

De esta manera, la educación es cosa de los de arriba y la ignorancia cosa de los de abajo. Así es, carajo, y pretender lo contrario es subversivo y terrorista y atenta contra la Seguridad Democrática. Democratizar la educación es como democratizar cualquier otra cosa, la salud, la propiedad: eso solo conduce a la revuelta y al acabose.

Y pongo de presente mi posición general frente al tema, para defender explícitamente la reforma a la Ley 30, que nos permitirá tener lindas universidades públicas-privadas de tercera y de quinta, para formar allí a sujetos de las clases populares y medias en vainas de ellos… albañilería, plomería, acarreos, reciclaje y demás.

No más universidades como la Nacional, la de Antioquia, la Distrital o la del Valle, en las cuales nosotros ponemos la platica para que “se forme” la peligrosa izquierda y los cuadros de la oposición en general, dentro de ambientes cuando menos liberales y muchas veces peligrosamente libertarios.

Más aún, no solo hay que adecuar unos cuantos garajes para darle contentillo a las clases medias y bajas, sino que deberíamos poco a poco entrar en el camino franco y desarrollado de privatizar de frente las universidades públicas, y de no ser posible, ir eliminando carreras inconvenientes para la salud pública y las buenas costumbres. Oficios paganos y belicosos y de indios como la antropología (¡oyó, señor anarquista Morales Riveira!) sociología, filología, historia, geografía, filosofía, sicología… Mejor dicho todas las pecaminosas llamadas “humanidades” que son tan solo un lupanar de niñas pierní-flojas y jóvenes peludos y cabríos. Todos mariguaneros.

Y también sacar del pensum cosas comprobadamente sediciosas como escultura, dibujo, cine, teatro, danza, pintura y artes en general. Hay que acabar con la vagabundería de los conservatorios donde le enseñan a tocar a la gente ¡la música esa alemana que le gustaba a Carlos Marx! Hay que privatizar y acabar con todas esas carreras donde entran hasta indios puros, que se ven como moscos en la blanca leche del conocimiento. Que dejen ingenierías y cosas así, vainas que le sirven a la empresa privada y a las multinacionales para hacer plata y que cierren todo lo demás que lo único que produce son manifestaciones.

A propósito de eso, ya andan anunciando que el 4 de agosto todo ese estudiantado gamín y subversivo va a salir de nuevo a la calle a contaminar el ambiente pacífico de la Seguridad Democrática. Desde ya le exijo al ESMAD que actúe de manera implacable contra las hordas de peludos y peludas. Gas, todo el gas del mundo y aunque los guerrilleros de las ONG humanitarias digan lo que digan, pues ¡bala señores! Carajo, a esa gleba inmunda de las barriadas populares que va a la universidad pública, hay que educarla, sí, pero a bolillazo limpio, arreglando así lo que los papás –reducidores todos y bandidos – no supieron hacer ¡Palo a esa multitud malformada y étnicamente inferior!

La reforma a la ley 30 si es una respuesta imperfecta. Claro. Pero no porque supuestamente pretenda privatizar la universidad pública, sino porque justamente no la privatiza. Exijo el derecho que tienen mis amigos a tener universidades privadas que produzcan obreros calificados para tercerizarlos y meterlos en cooperativas (cuidadito doctor Santos con impedir eso porque le armamos guachafita) empresitas que les den harta plata, financiadas –como debe ser– con la plata del Estado. ¡Viva AIS!

En una sociedad de mercado libre neoliberal y de libre empresa, lo que no es negocio y no es rentable, es pecado. Y el pecado se castiga. Quiero ver la sede esa marxista de la Nacional de Bogotá llena de centros comerciales y restaurantes, donde la clase alta disfrute de las mieles de ese campus y se lo arrebate a la indiada pelilarga y chirosa.

En cuanto a discutir las decisiones y las leyes con los profesores, los trabajadores de las universidades, los rectores y hasta con los estudiantes, ¿qué vaina es esa? ¿Acaso hay que discutir los operativos de las Fuerzas Amadas con las FARC? Ellos son el enemigo y hay que tenerlo a raya. Esa reforma se debe discutir en el Congreso, donde tenemos las mayorías gracias a los ya viejos buenos oficios de los pioneros Mancuso y Castaño. Lo contrario es pura demagogia del tahúr Santos que sigue cañando.

La plata que se está metiendo y perdiendo en las universidades públicas debería trasladarse inmediatamente al Ministerio de Defensa para seguir eternamente la beneficiosa y muy rentable guerra contra la subversión y la cocaína. Universidades para hacer plata, negocios, y no para la vagabundería del imposible e inconveniente avance social.

Hay que producir salchichas que queden bien en el pan del perro caliente del consumo. ¡Y nada más! ¿Pensamiento crítico y arte? Vainas superadas después de ocho años de gobierno de Uribe y de Dios.

Y no me vengan con el cuento de la necesidad de la investigación. Para eso hay transferencia de tecnología de los Estados Unidos hacia estos países del submundo. Lo de la investigación me suena a grupitos de estudio y a conformación de partidos de izquierda ¿Qué no habrá plata para posgrados? ¡Y qué! La gente de bien hace sus posgrados en el exterior y sin plata del Estado. ¡Aprendan carajo! ¡Hagan empresa… Pobres bellacos!


Y hay que dar otro paso ya: privatización total del Sena, de los jardines infantiles, de la primaria, de la secundaria, de todo el sistema educativo estatal. Ya que quieren protestar y poder, ¡pues que le cueste1

Tomado de:
http://www.kienyke.com/2011/07/14/%C2%A1que-privaticen-toda-la-educacion/

jueves, 7 de julio de 2011

Colombia se rajó en la prueba de lectura electrónica Pisa 2009

Según el informe, es necesario guiar a los estudiantes en los procesos de consulta y lectura en medios digitales.
El informe revela que Colombia continúa en la era de los libros y de la lectura escrita.
(Foto: ARCHIVO - EL NUEVO DÍA )

Por debajo del promedio nacional quedaron los estudiantes colombianos que participaron en la prueba de lectura electrónica Pisa 2009, liderada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde. Según los resultados, Colombia obtuvo un puntaje de 368 sobre 499 del promedio general.

El informe revela que de los 19 países que efectuaron la prueba electrónica, Chile fue el único país que registró el puntaje más cercano al promedio general.

En Colombia, de los mil 500 estudiantes de 15 años que fueron evaluados, el 68 por ciento de estos sólo logró alcanzar el nivel dos de complejidad, que corresponde a la búsqueda sencilla de información en un bloque de hipertexto, y en donde pueden utilizar las herramientas de desplazamiento y navegar por páginas web, siempre y cuando se les dé las direcciones explícitas.

El informe de Pisa destaca que si bien estas habilidades no son para nada despreciables, no satisfacen las demandas de lectura digital de las economías y sociedades del siglo XXI.

El Icfes reveló que sólo el nueve por ciento de los estudiantes alcanzó niveles superiores, que sugieren la capacidad de localizar información relevante en los sitios web, evaluar su utilidad para responder preguntas relacionadas con situaciones no familiares y en la que existe alguna ambigüedad o en donde los formatos de los textos son variados.

Sin embargo, desde Pisa se resalta que el 22 por ciento de los estudiantes colombianos alcanzan un nivel superior al dos en la lectura impresa o de papel, al igual que países como Polonia, Hungría, Chile, Austria, Dinamarca y Hong Kong.

Diferencias por género

De acuerdo con el promedio general de la Ocde, las niñas registraron un mejor promedio en las pruebas, al obtener 24 puntos más que los niños, quienes se ubicaron en la categoría de los 487 puntos.

En Colombia, la diferencia entre los dos géneros es mínima, otorgando una diferencia de tres puntos a favor de las mujeres, quienes registraron un total acumulado de 370 puntos en la prueba electrónica. Sin embargo, de acuerdo con el informe, las brechas en la lectura impresa son significativas. En el caso de Colombia, en la prueba de papel y lápiz las niñas obtuvieron nueve puntos más que los niños.

Más allá de los computadores

Si bien es cierto el advenimiento de nuevos dispositivos electrónicos y de tecnología de punta suponen cambios profundos en la vida social, en Colombia los esfuerzos sugieren que el papel de los educadores es fundamental para la comprensión de la información que circula a través de la red.

Según Pisa, la brecha digital va más allá de la disponibilidad de computadores y del acceso a las nuevas tecnologías en los colegios, pues se necesita que los estudiantes sean guiados en los procesos de consulta y lectura en medios digitales.

“No se puede suponer que los jóvenes, considerados nativos digitales, saben cómo desempeñarse efectivamente en ese medio. Es necesario apoyar el desarrollo de competencias para que ellos puedan aprovechar las herramientas de navegación y para evaluar de manera crítica la utilidad y la credibilidad de los contenidos de los textos”, puntualizó.