martes, 12 de enero de 2021

Con procesos perversos / LA DICTADURA DEL MIEDO, por Roberto Briceño-León

Como no tener miedo al miedo

Ilustración tomada de; Como no tener miedo al miedo (martinarevalocoach.com)

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Para que el miedo pueda cumplir su función social es necesario fragilizar a las personas, hacerlas vulnerables y dependientes.

Las paredes tienen oídos, me advertían en mi casa. En mi mente de niño, me daba por fantasear cómo podían ser los oídos de una pared. No entendía bien lo que pasaba, sólo sabía que no debía hablar mucho, ni menos repetir lo que escuchaba en las conversaciones de la mesa o en las reuniones que mi padre tenía en nuestra sala.

El cuido se incrementaba cuando viajábamos por los pueblos andinos, y había entonces encuentros en las farmacias, o incluso en Colombia, donde alguna vez fuimos a visitar al primo don Mario, quien estaba exilado. Otras veces me permitían saludar y luego me cerraban la puerta. Y mi madre me explicaba de nuevo la historia de las paredes con oídos.

Eran los tiempos de Pérez Jiménez y mi padre actuaba como correo del partido. Su trabajo de visitador médico le permitía desplazarse por la carretera trasandina sin despertar sospechas. Aunque había participado desde la fundación de Acción Democrática, no era un líder ni nada por el estilo. Era uno más que apoyaba la causa de la libertad. Pero el miedo estaba presente por doquier, pues esa es la naturaleza de las dictaduras.

Los años han pasado y las dictaduras han perfeccionado sus técnicas y afilado sus armas. Se han vuelto más crueles y más sutiles, pero siguen sustentando su poder en el miedo que logran provocar en los ciudadanos (Linz, 1975). En todos, en sus enemigos por supuesto, pero también en los indiferentes y en su propios amigos, pues quieren ahuyentarles las dudas y las malas ideas, y que un día se puedan convertir en enemigos.

Para que el miedo pueda cumplir su función social es necesario fragilizar a las personas, hacerlas vulnerables y dependientes. Es necesario infantilizarlas, pues de ese modo se les devuelve a una fase primera de la vida, cuando todos necesitaban un protector, un padre o una madre que les alimentara y defendiera de los enemigos externos que podían atentar contra sus vidas. Un adulto fuerte y sano, con capacidad para garantizarse su sustento con su trabajo y consciente de unas leyes que le otorgan derechos, no es fácilmente víctima del miedo. Es un rebelde potencial, es un ciudadano libre. Por eso, para las dictaduras es vital quitarle las fuentes que le dan sustento a su autonomía.

El proceso de infantilizar a una población, para someterla, se funda en acciones que inducen miedos específicos. Pero su verdadero propósito es construir miedos difusos. Las coacciones específicas tienen un propósito general: construir lo que Martha Nussbaum (2018) llama la monarquía del miedo. Un gobierno que puede apelar a los temores más profundos y básicos de las personas para doblegarlas ejerce una dominación sin reconocimiento ni legitimidad.

Esta caracterización del miedo va más allá de la acción policial. No está restringida a las faenas de represión que ejercen los organismos de seguridad contra los opositores políticos, tal como ocurrió en décadas pasadas durante las dictaduras militares del Cono Sur. Ese factor es importante, sin duda, pero no es único. La violencia policial introduce un miedo específico y nada despreciable, pues es la amenaza a la integridad física, a la vida. Pero la dictadura requiere que el miedo sea general y difuso. Por eso la tarea de infantilizar y llevar a la población al estado de vulnerabilidad requiere otros afanes y dimensiones.

La alimentación es fundamental para que exista seguridad en el funcionamiento de las sociedades. El acceso a los alimentos es una tarea prioritaria para todas las poblaciones vivas, humanas y animales. La búsqueda de fuentes de alimentación constituye el esfuerzo central de las sociedades, y la antropología ha mostrado cómo la competencia por las proteínas ha sido y es fuente de conflictos entre las poblaciones (Harris, 1984). También ha sido esencial el acceso al agua, por eso las urbes se asentaron a la vera de los ríos y, cuando escaseaba el líquido, desarrollaron grandes obras de ingeniería para el traslado de agua desde lugares distantes: acueductos de los romanos o de los incas. La gente ha intentado siempre garantizar un acceso seguro al agua (Swain, 2015). Su importancia es tal que en las guerras, cuando se quería debilitar al enemigo, se le cortaba el acceso al agua o se contaminaban sus fuentes. Se han desatado verdaderas guerras por el agua (Del Giacco y otros, 2017). Del mismo modo, se les vetaba el acceso a la leña, con la cual pudieran cocinar, o a la sal, con la cual podían conservar los alimentos antes de la aparición de los refrigeradores.

Para que la dictadura del miedo se imponga es necesario que todas esas dimensiones de la vida sean fragilizadas y que su protección o provisión se vuelva dependiente de ‘otro’. Si la gente tiene un trabajo que le permite alimentarse, y conseguir agua, leña y sal, ¿para qué necesitaría del ‘otro’?

El proceso social de Venezuela en este siglo ha sido una pérdida continua de esas fortalezas y una utilización de amenazas específicas para fundar un miedo general. La ausencia de alimentos, las fallas en los servicios públicos de agua y electricidad, o de internet, así como la destrucción del empleo privado o del trabajo por cuenta propia, forman parte de esta dinámica del miedo.

Si en los estantes de las tiendas, abastos y supermercados escasea la comida, o si los productos que se consiguen no pueden ser adquiridos con el sueldo que se gana, las familias se sienten extremadamente vulnerables. “¿Qué vamos a comer mañana?”, se preguntan con angustia. Si pasan las semanas y no logran comprar las bombonas del gas doméstico, se miran y dicen: “¿cómo vamos a cocinar?”, “¿y cuándo llegara el agua?” y “¿será que nos van a cortar la luz?…”

Cuando las personas en el exterior ven en las noticias esas situaciones cotidianas que se padecen en Venezuela se preguntan ¿por qué no se rebelan? Pues porque se sienten frágiles y para protestar hay que tener fortaleza. No tienen fuerza ni tiempo para algo más. Están desasistidos, infantilizados y requieren de un padre protector que les alivie sus carencias y les ofrezca consuelo a sus temores. Y entonces aparece la caja CLAP y el bono tal o cual. ¿Son tontos? ¡No! Simplemente tienen su vida en un hilo. Están bajo la amenaza del hambre, la sed, la oscuridad. Tienen miedo de todo.

Durante la primera década del siglo la delincuencia y la violencia crecieron ante la mirada indiferente del gobierno. Fueron los años con más riqueza recibida y distribuida, y más homicidios (Briceño-León, 2017). La población tenía miedo. En la segunda década del siglo, el gobierno se dispuso a perseguir y ‘dar de baja’ a los presuntos delincuentes. Los elimina en sus casas, sin juicio ni mesura porque dicen que se resisten a la autoridad. La población siguió con miedo. Miedo a los delincuentes y miedo a los policías y militares.

Pero era necesario convertirlo en un miedo más general. Entre los años 2016 y 2020 cayeron muertos a manos de la policía 27.856 venezolanos, quienes supuestamente se resistieron a la autoridad. Quince personas cada día. Lo singular, es que en esos años las muertes por la policía crecieron, mientras que las cometidas por los delincuentes disminuían. En el año 2016, por cada cien personas asesinadas por los delincuentes, fallecieron 28 a manos de la policía; en el año 2020 la relación fue de 101, es decir, la policía mató más personas que los delincuentes. Eso no tiene una explicación racional como política de seguridad ciudadana, Su propósito es otro, es intimidar y paralizar a la población. Y ha funcionado, las personas  tienen miedo de la acción azarosa y cruel de los encapuchados, quienes llegan vestidos de negro y con el símbolo de la calavera en su pechera e identificaciones. “¡Llegó la muerte!”, alardean ellos al entrar en los barrios.

La dictadura del miedo se construye mediante procesos perversos de desatención y falta de cuido. Una fuente muy importante de autonomía de los individuos es su empleo. Quienes hemos estudiado el desempleo sabemos la tragedia personal que significa para las familias y las comunidades la pérdida individual o colectiva de los empleos, y la inmensa desnudez social que provoca en las personas. Lo dramático en Venezuela es que ese mismo efecto lo están viviendo quienes están empleados. ¿Qué puede comprar un trabajador con un sueldo mínimo o con dos o cuatro sueldos mínimos? El empleo perdió su función social en Venezuela. Quien no tiene empleo siente miedo, pero el gobierno sale en su ayuda y ofrece unos bonos. Ahora bien, los bonos no son seguros, nada es seguro, todo es arbitrario y confuso, incierto. Las ayudas dependen de ‘otros’; además, hay que llenar una encuesta que aparece al abrir la página del ‘sistema patria’, para acceder al regalo, y cuidado con lo que contestas…

Algunos colegas y políticos opinan que la entrega de la caja CLAP a las familias mantiene sometida a la población. Yo no creo que sea así. La caja CLAP en sí misma no somete. Lo que somete es el miedo a no tenerla. Es la vulnerabilidad que sienten las personas que perdieron sus fuentes de autonomía, por una política deliberada y destructiva de sometimiento. Si una persona es autónoma, tiene empleo e ingresos que le permiten comprar sus alimentos, ¿por qué lo va a someter una caja de regalo? Esa persona la acepta y continúa su camino. Somete en cambio a quienes tienen miedo de perderla; pues, en su desnudez social, es lo único que les queda.

La dictadura del miedo se funda en el desamparo que provoca la inseguridad personal y la indefensión que ocasiona la carencia de alimentos, agua, luz, gasolina… Luego surgen los planes pomposos para liberar al pueblo de los delincuentes que la dictadura ha dejado prosperar, y también los de la alimentación soberana que antes le había quitado. Cuando la seguridad y la vida dependen de otros, como le ocurre al niño, el miedo se resume en perder los favores del dominador.

La democracia es algo diferente: es cooperación y reciprocidad. Es la libertad que se construye con la confianza en sí mismo y en el otro. Es la vida social regida por reglas predecibles y no por la incertidumbre. Es la autonomía de las personas, las familias y las colectividades, quienes ahuyentan los miedos sociales con su esfuerzo, con el apoyo mutuo y la colaboración de los otros.

Referencias

Briceño-León, R. (2017). ¿Qué enseña el fracaso en la reducción de homicidios en Venezuela? Revista CIDOB d’Afers Internationals, 116:53-76.

Del Giacco, L., Drusiani, R., Lucentini, L. y Murtas, S. (2017). Water as a weapon in ancient times: Considerations of tecnical and ethical aspects. Water Supply, 17 (5): 1490-1498.

Harris, M. (1984). Animal capture and Yanomamö warfare: Retrospective and new evidence. Journal of Anthropological Research, 40:183-201.

Linz, J. J. (1975). Totalitarian and authoritarian regimes. En F. I. Greenstein y N. Polsby (Eds.), Handbook of political science, Reading, Addison-Wesley. Pp 175-411

Nussbaum, M. C. (2018). The monarchy of fear. New York, Simon & Schuster.

Swain, A. (2015). Water Wars. En N. J. Smelser y P. B. Baltes (Eds.), International Encyclopedia of the Social & Behavioral Sciences, Elsevier. Pp 443-447

Fuente de este documento: https://www.ideasdebabel.com/?p=103141

domingo, 10 de enero de 2021

El árbol de la vida


El hombre blanco-anglosajon-protestante (WASP), y para más señas científico, en la “cúspide de la evolución 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Yudi Castañeda Hernández, una porteña que nos invita proteger el río Arli


 La belleza de la mujer porteña, en el río Arli, aquí en el Corregimiento Puerto Bogotá-Guaduas , la señorita Yudi Castañeda, esbelta representante de la mujer de la región Central de Colombia. Excandidata al reinado del río y el pescador en el 2019, una profesional que nos invita a proteger nuestro río grande de la Magdalena.
 ( Foto tomada del facebook de Yudi Castañeda)

lunes, 30 de noviembre de 2020

Juan Carlos Moreno Mahecha, del Corregimiento de Puerto Bogotá, elegido Primer Vicepresidente del Concejo Municipal de Guaduas

De izquierda a derecha;  Camilo Hernández Orozco, Presidente.  Juan David González Castiblanco, Segundo Vicepresidente. Juan Carlos Moreno Mahecha, Primer Vicepresidente. 
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Una  vez mas el Corregimiento de Puerto Bogotá (Sin Corregidor)  tiene asiento en la Mesa Directiva del Concejo de Guaduas.
Esta vez recayó en el dirigente Juan Carlos Moreno Mahecha, quien ha liderado procesos cívicos y sociales en el Corregimiento.
La comunidad porteña, espera que esta vez se inicie como quedo, según dicen algunos, propuestas por el actual Alcalde, de elegir para el Corregimiento de Puerto Bogotá, el Corregidor.
Felicitaciones Juan carlos.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Vivencia en la pandemia Grados Decimos y Onces IED Puerto Bogotá 2020


 Ilustración tomada de; https://www.bing.com/images/search?view=detailV2&ccid=NsUjgbsm&id=76C2BCFFFDEFD413D96DFC6D1B799D5695366F1A&thid=OIP.NsUjgbsmZC-zMyjrZib49QHaEK&mediaurl=https%3a%2f%2fvirusinformationnews.com%2fwp-content%2fuploads%2f2020%2f04%2fEl-cuento-del-Coronavirus.jpg&exph=720&expw=1280&q=ilustracion+de+la+pandemia+del+covid&simid=608017745679942879&ck=B3CE517352105C40E1D97F1B9F1CA2A2&selectedIndex=16&FORM=IRPRST&ajaxhist=0

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Grado 10-03

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Un cambio inesperado

Por José Guillermo Quintero López

Este periodo de cuarentena ha causado cambios importantes en nuestro diario vivir, nos ha llevado a un tiempo de aislamiento en el cual hemos tenido que cambiar nuestro comportamiento, ya no madrugamos para dirigirnos al colegio y tenemos que estar pendientes del whatsapp y del correo para recibir y realizar nuestras tareas.

Al estar en casa y conectados a través de internet es fácil distraerse con juegos, videos de youtube y demás entretenimiento que nos ofrece la tecnología, es por esto esto debemos darnos cuenta de que tenemos una responsabilidad muy grande por cumplir, realizar las tareas nos sirve para sentir que estamos logrando algo en este periodo de aislamiento.

Personalmente me he dado cuenta de que tiendo a posponer los trabajos ya sea porque tengo bastante tiempo y pienso que los puedo realizar rápido o porque me distraigo viendo videos, esto me ha enseñado que debemos organizarnos apartando el tiempo necesario para cada actividad dejando el tiempo necesario para completar las tareas y para el entretenimiento.

También he aprendido a valorar mucho mas el esfuerzo que ponen los profesores en enseñarnos, controlar a 20 personas o mas y hacer que estas mantengan la atención es un trabajo de mucho respeto.

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Por  Santiago Garay Amaya
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Grado  11-01

Me afecto la economía

Por  Joseph Andrés Garzón Alfonso 

De mi parte si tuve algunos problemas económicos, no estuve con mis padres conviví el mayor tiempo con mi abuela algunos roces con mi tío y algunos familiares pero todo bien gracias a dios.

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Grado 11-02

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CUENTO SOBRE MI VIDA EN LA PANDEMIA

 

Por  Jorge Andrés Chávez Sánchez

Erase una ves un día normal como uno cualquiera, donde todo mundo disfrutaba de su día pero de la nada llego un virus que comenzó atacando a un pías llamado china, pero a nadie le importo porque no era en el país donde ellos vivían.

Pero lo que no sabían era que Dios nos iba a dar una lección , trayendo el virus a todos los países lo cual era una prueba que le ponía a la humanidad para que vieran lo que estaba por ocurrir.

Cuando un joven llamado Jorge Chaves se entero que este virus llego al país se preocupo porque no podría volver ir a su colegio y ni salir a ala calle , ya que este virus estaba avanzando demasiado rápido. este joven ponía mucha atención a las noticias para estar al tanto de todo lo que estaba ocurriendo en el país, pero al pasar los días, los meses cada ves este virus contagiaba a la humanidad y habian mas muertos, todo esto hizo que el pais entrara en una crisis de economia, en lo cultural, en lo social este virus estaba afectando demasiado la ECONOMIA ya que las personas les daba miedo salir a trabajaran , y sus empresas o dueños cerraban por miedo al contagio dejando al país con una gran crisis , ya que el dinero que recibían era cada ves mas poco, y los que Vivian del día a día ya no tenían para su sustento por lo mismo que estaba pasando, y en la casa del joven sus padres viven de un diario, y estaban preocupados porque cada ves era mas imposible salir de la casa y sus vecinos estaban en la misma situación.

 Pero a pesar de esto el presidente del país busco ayudas para todas las personas, dándoles ingresos solidarios de 160.000 mil cada mes para que así pudieran sobrevivir en esta pandemia.

El presidente Iván Duque llego a acuerdos y decidió que las personas que no pagaban o no tenían para pagar el recibo del agua , le pusieran este servicio para que se lavaran las manos que era lo mas importante el autocuidado, pasaron los meses y el presidente decidió reactivar la economía porque tenían que recuperar lo que estaban perdiendo por la congelación que hubo en esos meses, así que habrían todos los sectores económicos pero con su debido seguro de bioseguridad para todos los trabajadores, también reactivo todo tipo de vuelos pero con su debido proceso de seguridad para no transportar personas contagiadas, aun sigue este problema pero ya esta mas estable y el país esta avanzando después de la caída que tuvo se esta levantando y recuperando.

El joven Jorge Chaves se puso muy feliz ya que vio que cumplió con todo lo que ordeno el presidente y no se contagio ni nadie de su familia este joven siguió su estudio virtual y ya casi esta apunto de graduarse.

La reflexión que le deja este problema que a el joven JORGE CHAVES que soy yo el que escribió esto, es que para el futuro debemos dejar de ser ignorantes y respetar lo que nos piden hacer por nuestra seguridad, esto aun no termina a menos de que llegue la vacuna este cuento no terminara, por ese la reflexión que me deja para mi futuro es que debemos valorar nuestra vida, y que debemos ayudar a la humanidad a cambiar su forma de pensar y que ayudemos las personas vulnerables o las que viven de un día a día , cada ves que podamos y que no lo hagamos para quedar bien con el otro , hagámoslo de corazón y no solo porque llego un virus que estaba acabando con la humanidad , hagámoslo para que nuestro pais sea mejor y las personas ignorantes cambien su forma de pensar y no gane solo una persona sino nuestro pais y el mundo entero!!

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martes, 10 de noviembre de 2020

Alfonso Giraldo q.e.p.d


 Alfonso Giraldo

q.e.p.d

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Falleció el día  lunes 9 de noviembre del 2020, el señor Alfonso Giradlo, quien en vida se desempeño como una gran trabajador, incentivando en sus hijos el amor al trabajo, honradez y pulcritud.

Para la comunidad de el Corregimiento de Puerto Bogotá, fue algo inesperado, porque don Alfonso, salía a veces a caminar por el sector donde habitaba, y tenía una memoria evocando y recordando aspectos positivos de su vida y la de los demás.

A Don Alfonso Giraldo Paz en su tumba. A su familia le acompañamos en su dolor.