sábado, 30 de junio de 2012

CALORES AGOBIANTES Y BUSES INTERMINABLES por Ana Pérez Echevarría , (La Rioja, España) Jueves 28 Junio

Levantarse en la Ruta siempre implica un despertar diferente cada día, porque incluso Jesús Luna varía de vez en cuando su repertorio. En cambio hoy, el sonido de algo cayendo al agua, seguido por unas risas anunciaba que el cumpleaños de Óscar del grupo 11 había empezado con un buen remojón. Minutos después, voces entonando el cumpleaños feliz nos hacía partícipes de que el cumpleaños de Marina del grupo 1 había comenzado más relajado.

Duchas, benditas duchas, con solo pronunciar esa palabra nuestra cara se ilumina de ilusión, pero primero a desmontar. Nos tienen acostumbrados al nomadismo y a deshacer lo que montas hace sólo un par de días se resuelve como una tarea sencilla. Por fin llega el momento: bikini puesto y cinco minutos de Jesús Luna por delante (que no corresponden a cinco minutos de reloj ni por asomo).

Ya frescos desayunamos rápido como siempre para coger los buses.

Primera visita del día, Guaduas, un publicito realmente hospitalario como todos los que hemos visitado. Es increíble la amabilidad de la gente, sus sonrisas y sus formas de darnos la bienvenida, los niños con banderitas de todos los países y comunidades autónomas españolas, nos ha arrancado una sonrisa a nosotros también. Tras ese bonito reconocimiento, un maravilloso baile tradicional que nos dejó impresionados. Comimos en la plaza del pueblo e incluso pudimos comprarnos un helado. Realizamos las fotos oficiales y firmamos en un enorme panel con las banderas de todos los países.

Siguiente parada, Honda, la ciudad de los puentes sobre el río Magdalena, que tiene unos lugares muy interesantes sobre las civilizaciones precolombinas. También vimos el Museo de don Alfonso López Pumarejo, hijo de este pueblo y dos veces presidente de la República de Colombia. Pero el mejor momento de la jornada ha llegado al entrar en la plaza principal de la ciudad: los bomberos nos esperaban para refrescarnos con las mangueras y, tras un día de sudores, todo se ha convertido en una fiesta impresionante.

El día ha terminado con los ruteros camino del bus, acomodándonos como podíamos porque nos esperaban 12 horas de viaje y hay que reponer fuerzas.
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Tomado de:
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http://www.rutaquetzalbbva.com/TLRQ/index.php?id=27&no_cache=1

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